El secreto valle de Barbenan, con sus aldeas llenas de flores, le guía tras las huellas de los vidrieros de antaño.
Los maestros vidrieros encontraron refugio en la meseta de Verrerie. Gracias a la presencia de madera, helechos y arena, pudieron desarrollar su actividad. Hoy en día, sólo los restos de algunos hornos atestiguan su presencia.